La alarma sobre la acción de los aceites esenciales de lavanda y de árbol del té como alterantes endocrinos proviene de una publicación en North England Journal Medecine en 2007 sobre tan sólo 3 casos de ginecomastia infantil. El punto en común entre ellos era el empleo de productos cosméticos formulados a base de estos aceites esenciales. Tras el cese de la aplicación, la ginecomastia desapareció. Por otra parte, una evaluación in vitro reveló una muy leve actividad estrogénica de estos AE en células madre humanas.

Los resultados del artículo de 2007 no indican en ningún caso que los aceites esenciales de lavanda y de árbol del té sean perturbadores endocrinos sino que tienen una acción estrogénica extremadamente débil. El estudio intenta determinar si dichos aceites esenciales pueden imitar la acción de las hormonas sexuales.

Los resultados obtenidos indican que para alcanzar la mitad de la acción estrogénica de la hormona (estradiol), la dosis necesaria de aceite esencial debe ser 900.000 veces superior. Es decir, la acción estrogénica del aceite esencial de lavanda es, según estos resultados, extremadamente débil o incluso insignificante.

Efectivamente, según los resultados in vitro, el aceite esencial de lavanda es 1.800.000 veces menos estrogénico que la hormona natural. La acción identificada podría explicarse por la presencia de contaminantes en el aceite esencial utilizado para el ensayo, ya que no se analizó la calidad del aceite esencial en cuestión.

Esta acción estrogénica débil no parece, además, tener el menor efecto in vivo, según un estudio de 2013 que evaluó la acción del aceite esencial de lavanda sobre un modelo de ratas. Según este estudio, incluso a dosis elevadas, el aceite esencial de lavanda no parece tener «consecuencias estrogénicas» sobre el animal.

Por otra parte, la Agencia Europea del Medicamento evaluó el empleo terapéutico del aceite esencial de lavanda. Esta evaluación tuvo en cuenta los datos del estudio de 2007 y descartó el «riesgo estrogénico».

Aparte de todo esto, hay distintas calidades de aceite esencial, hay algunos como los de la marca de Pranarom, que sólo comercializan los quimiotipados, es decir, aquellos cuya composición bioquímica se ha analizado al detalle para garantizar una acción terapéutica y una seguridad de empleo óptimas.

Así pues no hay motivo para la alarma ante estos dos aceites esenciales siempre que se exija una calidad adecuada y que se empleen siguiendo el consejo de un experto.

Fuente: Pranarom España