El cerebro es el órgano más importante y por tanto uno de los que más consume de manera constante. Esto quiere decir que cuando se toma algún alimento que puede ser negativo para dicha patología la respuesta suele ser más rápida, derivando a una cefalea (malestar leve) o migraña (malestar fuerte). La migraña es un tipo de dolor de cabeza muy intenso que aparece cuando altera los procesos biológicos. Produce síntomas como nauseas, vómitos, mareos, etc.

Las causas que desencadenan las migrañas son multifactoriales. En algunos casos pueden ser hereditarias y son más prevalentes en mujeres. El tipo de migraña hereditaria (más del 90%) suelen ser las que tienen déficit de DAO (Diamino oxidasa) que es una enzima que se encarga de metabolizar aminoácidos como histamina y tiramina y por tanto reduciendo la acumulación de tóxicos en sangre. Es recomendable realizar varias depuraciones del organismo al año para ayudar a eliminar tóxicos de la sangre.

Algunas de las causas son: Abstinencia o exceso de cafeína, el cambio hormonal (durante la menstruación), tomar alcohol, no dormir bien, estrés, fumar, respirar olores fuertes,  exposición a ruidos fuertes o luces brillantes, saltarse comidas y realizar una actividad física intensa.

Muchas veces son los alimentos los que favorecen que tengamos más migrañas debido al exceso de tóxicos que comemos. Algunos alimentos contienen, un aminoácido como la tiramina, que es la encargada de  que se produzcan estos dolores intensos. Alimentos como el chocolate, vino tinto, quesos curados, embutidos, plátanos, aguacates y nueces. La mayoría de los snacks contienen glutamato monosodico, que son potenciadores de sabores; el aspartamo, presente en muchos productos de la industria alimentaria, así como los nitratos y nitritos de los embutidos pueden potenciar las migrañas.

Con esto tenemos que tener en cuenta que para reducir esta patología hay que seguir una dieta  baja en tiramina e histamina así como reducir las causas que nos desencadenan la migraña.