La aromaterapia nos ofrece, desde la antigüedad, modos naturales para protegernos contra las enfermedades, combatir algunas infecciones leves y aumentar las defensas.

Sabemos por las investigaciones que los aceites esenciales son muy útiles para prevenir y curar patologías ya que actúan ante muchos patógenos. Estimulan el sistema inmunológico, combaten virus, bacterias y hongos eliminándolos o inhibiendo su reproducción y no producen resistencias, además de respetar la flora corporal.

Los aceites esenciales, cuando se aplican sin diluir en las plantas de los pies (la parte blanda, no callosa entre la bola del pie y el talón), las propiedades antivirales de ciertos aceites esenciales llegan al torrente sanguíneo en 20 minutos y a nivel celular más profundo en 7 a 24 horas.

Los más comunes que se utilizan para prevenir resfriados y aumentar las defensas son: el de clavo, eucalipto, limón orgánico, aguja de pino, árbol de té y ravintsara.

Clavo: Uno de los más potentes y confiables aceites esenciales de aromaterapia clínica, el clavo combate las enfermedades contagiosas y es un excelente aceite para usar ante cualquier infección bacteriana, viral o micótica.

Eucalipto : Tiene propiedades anti-virales, anti-bacterianas y anti-fúngicas,y es altamente eficaz contra las infecciones del sistema respiratorio

Limón orgánico: Es uno de los aceites más potentes y el primero al que recurrir cuando está en peligro el sistema inmunológico.

Aguja de pino: Ayuda a disminuir el dolor múscular durante el invierno cuando un resfriado o la gripe nos está debilitando.

Arbol de té: Es un aceite que ayuda a reforzar  el sistema inmune, aumenta su efectividad cuando se combina con el limón orgánico, tomillo blanco, clavo de olor, o aceite esencial de lavanda, para combatir las infecciones y la gripe.

Ravintsara: Ayuda a reforzar las defensas y estimular el sistema inmune.