La celulitis es un desorden funcional en el tejido celular subcutáneo que imposibilita que llegue el oxígeno necesario a cada una de las células para que estas eliminen las toxinas.

El nombre técnico define perfectamente la alteración fisiológica. Paniculopatía es la patología que genera la grasa debajo de la piel y edemato-fibro-esclerótica define los tres estadios que forman el proceso de la formación de la celulitis:

  • Edematoso: es la retención de líquidos en los tejidos.
  • Fibroso: aparecen los primeros nódulos de grasa internos.
  • Esclerótico: aumenta el número de células grasas en los tejidos y aparece la piel acolchada.

Afecta principalmente a la mujer, pues 9 de cada 10 la padecen e implica cambios más o menos evidentes en la morfología de la piel. Habitualmente está localizada en caderas, muslos, glúteos y abdomen, aunque podemos encontrarla también en brazos.

Los signos principales de aparición de la celulitis es el aumento del grosor de la piel, aumento de la consistencia de la piel, aumento del dolor y sensibilidad de la zona así como disminución de la movilidad de la piel.

Los desencadenantes que contribuyen a la formación de la celulitis son: hereditarios; la alimentación, según el tipo que lleves (las comidas rápidas y las bebidas alcohólicas ayudan a la formación), el sedentarismo (la falta de movilización ayuda a que no se queme esa grasa que se acumula), la mala circulación, los cambios hormonales (por uso de anticonceptivos) y el estado de ánimo (estrés, ansiedad…)

Un buen tratamiento para reducir la celulitis es principalmente hacer deporte para ayudar a eliminar los acúmulos de grasa, llevar una alimentación saludable reduciendo drásticamente el consumo de bebidas azucaradas y grasas -trans, por último podemos potenciar el efecto del tratamiento utilizando cremas corporales que contengan activos para reducir la celulitis. Es importante también dos veces a la semana exfoliarnos la piel para ayudar a que penetre el producto anticelulítico que utilicemos.