Hoy en día, estamos expuestos a multitud de productos tóxicos que afectan a nuestra salud, contaminación ambiental, cosméticos químicos, productos de limpieza, insecticidas, conservantes, colorantes, radiaciones, medicamentos y otros tóxicos potenciales como alcohol, tabaco…. Todos esos factores, junto con el estrés al que estamos sometidos hoy en día hacen que nuestro organismo se encuentre en un proceso contínuo de elevada toxicidad, lo que hace fundamental, que los procesos de detoxificación funcionen de forma adecuada.

El hígado es un órgano con un papel decisivo en el metabolismo,está implicado en  miles de reacciones enzimáticas. Pero, sin duda, una de sus principales funciones es detoxificar  y neutralizar toxinas, tanto procedentes del medio ambiente como de nuestro medio interno.

La detoxificación hepática se descompone mayoritariamente en dos procesos enzimáticos que son la fase I y la fase II.

La fase I transforma los productos tóxicos en metabolitos intermedios más accesibles y manejables para la fase II. Sin embargo, durante este proceso de transformación, se generan moléculas intermedias y algunas de estas moléculas intermedias son muy activas y muy toxicas, por lo que la fase II resulta también fundamental .

Durante la fase I, una de las actividades más importantes, es la producción de moléculas oxidantes, probablemente, el oxidante más importante en la fase I sea el glutatión, que también sirve de plataforma para los procesos enzimáticos de la fase II, colaborando activamente en todo el proceso de detoxificación del hígado. La enzima endógena glutatión peroxidasa necesita entre otros del NAC junto con minerales cofactores como Zinc, Manganeso y Selenio para formar el glutatión, cuya principal función es proteger a las células y las mitocondrias de la peroxidación y el daño oxidativo. No podemos olvidar que según cumplimos años la producción de glutatión disminuye.

Si la fase I es muy activa aumentan los productos tóxicos intermedios y los radicales libres, así mismo, una fase II lenta colabora en la acumulación de productos tóxicos intermedios.

Por todo esto al igual que todo en la naturaleza, el equilibrio de estas dos fases de detoxificación es ideal para tener un buen estado de salud. Uno de los pilares fundamentales de la medicina naturista pasa por entender al ser humano en su totalidad y saber que el mantenimiento de las vías de detoxificación en buenas condiciones es decisivo. Una vez que el organismo es capaz de eliminar las toxinas, nuestra salud se verá mejorada notablemente, no olvidemos que uno de los grandes de este proceso es el hígado, sin olvidarnos del intestino.

La medicina naturista desde la antigüedad sabe que la salud se fundamenta en mantener todas las vías de eliminación en perfecto estado.

El buen funcionamiento de los sistemas depurativos es fundamental para preservar la salud y evitar el desarrollo de enfermedades por acúmulo de tóxicos o también denominadas enfermedades de ensuciamiento tanto graves como comunes.