Con el calor, las pulgas y las garrapatas están más activas y pueden contagiar enfermedades a nuestros animales de compañía y a nosotros

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Con el calor, las garrapatas y las pulgas están más activas y pueden contagiar graves enfermedades tanto a los animales como a las personas. Las garrapatas transmiten a los canes ehrlichiosis canina, mientras que las pulgas les causan dermatitis alérgica. En este artículo, se detallan los síntomas de ambas enfermedades, así como el efecto de las altas temperaturas en pulgas y garrapatas, las enfermedades que estas últimas transmiten a las personas y el modo de combatirlas.

 

Las garrapatas pueden ser transmisoras de graves enfermedades, tanto para las personas como para los animales. En el caso del perro, las garrapatas pueden transmitir una enfermedad infecciosa denominada ehrlichiosis canina.

Esta enfermedad está causada por unos microorganismos denominados rickettsias, que la garrapata transmite al animal cuando le chupa la sangre. En casos puntuales, poco frecuentes, la enfermedad se puede contraer a través de una transfusión de sangre.

Los síntomas de esta enfermedad dependen del estado del sistema inmunitario del animal y de la virulencia del agente infeccioso. Una vez que la garrapata transmite la infección al perro, el período de incubación varía entre ocho y veinte días. Si el sistema inmune del animal no está saludable, el perro puede padecer: hemorragias, anemia, pérdida de peso, debilidad, alteraciones neurológicas o infecciones bacterianas.

A menudo, los síntomas de la ehrlichiosis canina son inespecíficos. Por este motivo, según los síntomas que manifieste el perro, se siguen distintos tratamientos (tratamientos sintomáticos). De este modo, si padece anemia debido a la destrucción de glóbulos rojos, el veterinario tratará los síntomas con inmunodepresores y otros medicamentos, además de la posibilidad de hacer una transfusión de sangre.

Tras el tratamiento, los síntomas clínicos se superan, pero los anticuerpos no dejan de estar activos hasta que transcurren de seis a nueve meses. Lo habitual es que el perro mejore entre 24 y 48 horas después del tratamiento. Sin embargo, en animales que padecen infección crónica, el pronóstico es más grave, si bien la mayoría de los perros se recuperan con el tratamiento y los signos clínicos se superan definitivamente.

 

Las pulgas desencadenan un molesto picor que provoca que el perro se rasque de manera compulsiva

Las pulgas, al igual que las garrapatas, también representan una fuente de insalubridad para el perro. Desde el momento en que atacan al animal, desencadenan un molesto picor que provoca que el perro se rasque de manera compulsiva, lo que a su vez origina lesiones dermatológicas como el prurito, que conduce a una lesión o herida en la piel. Comienza así un círculo complicado de romper: el perro se rasca, se irrita la zona y se rasca de nuevo.

Las pulgas chupan la sangre y pueden causar anemia cuando son muy numerosas. También es posible que, al extraer la sangre, transmitan al perro enfermedades como la peste o el tifus, aunque lo habitual es que las pulgas desencadenen con sus picaduras la conocida Dermatitis Alérgica por Picadura de Pulga (DAPP).

Los síntomas de esta afección dermatológica son: costras y eritema (inflamación superficial de la piel caracterizada por manchas rojas), sobre todo, en la zona próxima donde se une la cola con la espalda. Esta afección dermatológica también se manifiesta en la zona de los muslos (cara interna) y el abdomen, e incluso, puede extenderse por todo el cuerpo.

 

La época más activa de pulgas y garrapatas coincide con la primavera y el verano. La subida de la temperatura reactiva su metabolismo aletargado con el frío. Sin embargo, los inviernos son cada vez más suaves y el alojamiento donde viven los perros, más cálido, por lo que es probable que pulgas y garrapatas también puedan parasitar al perro durante la época de frío.

 

Las primaveras lluviosas y la abundante vegetación forman un buen caldo de cultivo para que las garrapatas proliferen. Por ello, se debe revisar bien al perro si se sale al campo a pasear y el animal camina entre matorrales y, sobre todo, si tiene un pelaje largo. Las zonas de los pliegues que se forman en la piel son los lugares más habituales donde se esconden las garrapatas, como detrás las orejas, en su interior o entre los dedos.

 

Las garrapatas y las pulgas ponen en riesgo la salud de los perros y, en ocasiones, de las personas. La mejor arma contra ellas es la prevención, entre otros, a través del cepillado e higiene adecuados. Cuando llega el calor, hay que estar más alerta que nunca para localizar la posible presencia de estos parásitos y librar al perro de su ataque.

 

Es posible adquirir productos específicos, a la venta en distintos formatos: pipetas, collares o sprays. Es cuestión de elegir el producto adecuado para combatir pulgas y garrapatas en perros y que tenga una calidad comprobada y avalada por los laboratorios que fabrican este tipo de antiparasitarios.