Este año la gripe ha llegado con fuerza. Mal cuerpo, bajas laborales, urgencias colapsadas y numerosos contagios.

Si te preocupa saber si puedes haber contraído la gripe, te damos las claves para diferenciar una gripe de un resfriado común.

La duda siempre acecha ante los primeros síntomas de cualquiera de las dos patologías.

En el catarro común los síntomas se centran del cuello para arriba: mocos, estornudos, dolor de cabeza, la típica “nariz roja” y congestión nasal. El resfriado suele durar menos de 3 días y aunque lo síntomas son molestos, se puede seguir con la rutina habitual.

El cuadro clínico de la gripe es más generalizado y afecta a todo el cuerpo. Aunque un resfriado en ocasiones puede causar décimas de fiebre, la fiebre alta (por encima de 38º) es un claro síntoma de la gripe. También lo es la tos seca, el dolor de cabeza intenso y un dolor articular y muscular en todo el cuerpo. En la gripe no suele haber mocos ni estornudos.

La gripe suele ser incapacitante, el enfermo debe estar en cama y el proceso es más largo, suele durar alrededor de una semana.

Para prevenir la gripe es conveniente vacunarse, especialmente los grupos de riesgo (ancianos, personal sanitario, embarazadas…), ya que las cepas que circulan este año son viejas conocidas según los estudios de epidemiología.

En el caso de los resfriados no existen preventivos reales pero se ha demostrado que reforzar el sistema inmunitario y extremar las medidas de higiene (lavarse las manos a menudo, estar hidratado, evitar contacto con estornudos u otras secreciones ajenas..) son medidas que nos ayudarán a reducir el riesgo de contagio.