La listeria monocytogenes es una bacteria que está presente en varios alimentos y que al ser ingerida puede causar la llamada listeriosis tan sonada durante el último mes por el brote que se ha producido este verano en España.

Es una bacteria que tiene unas características muy particulares que le permiten desarrollarse o sobrevivir en condiciones que son adversas para la mayoría de las bacterias. Es capaz de formar biofilms muy resistentes a los procesos de limpieza y desinfección; sobrevive en ambientes con altas concentraciones de sal  y en un amplio rango de Ph. Además, es capaz de reproducirse a bajas temperaturas (entre -1,5 y 3ºC)

La industria alimentaria aplica sistemas de gestión a lo largo de toda la cadena para evitar la presencia de esta bacteria en los alimentos. Algunos que llevan a cabo son:

  • Tener una buena higiene en los utensilios, superficies y manos que están en contacto con los alimentos.
  • Separar los alimentos crudos de los elaborados para evitar contaminaciones cruzadas.
  • Refrigerar todos los alimentos. Aunque es capaz de desarrollarse a bajas temperaturas con esto ralentizaremos su crecimiento ya que su temperatura optima de proliferación es más alta
  • Cocinar bien los alimentos para radicar la bacteria y evitar el posible crecimiento o proliferación.
  • Respetar la fecha de caducidad de los alimentos que implican el riesgo de presencia de esta bacteria.

Según la Aecosan, uno de los grupos de riesgo por el contagio de esta bacteria son las mujeres embarazadas, por lo que tienen que tener aún más precaución. Algunas de las recomendaciones son:

  • Lavar las frutas y hortalizas crudas. Sumerge las frutas y hortalizas durante al menos 10 minutos en productos preparados para la desinfección de dichos alimentos y después realiza un enjuagado abundante con agua potable. (Comprobar que es apto para embarazo)
  • Cocinar completamente las carnes hasta alcanzar los 71ºC (debe cambiar de color en el centro del producto)
  • Las comidas, así como las sobras de comida, no deben consumirse frías. Asegúrate de calentarlas a más de 75 °C.
  • Si necesitas algún complemento alimenticio a base de vitaminas y minerales, toma sólo aquellos que te prescriba tu médico.
  • Lee detenidamente el etiquetado de los alimentos, especialmente las advertencias y condiciones de uso.
  • Modera el consumo de cafeína de cualquier fuente (café, té, bebidas de cola, bebidas “energéticas”, yerba mate…).