En verano, con el exceso de exposición solar y la humedad nuestra piel sufre consecuencias perdiendo la elasticidad y luminosidad… Por eso, es recomendable hacerse tratamientos en la piel para  devolver esa luz.

Un peeling es un proceso de exfoliación de la piel, que consiste en eliminar las células muertas de las capas superficiales de la piel, que en muchos casos contienen melanina y provoca que se vean manchas en la piel. Este proceso se emplea para dejar la piel mucho más luminosa, uniforme y elástica

La renovación celular se produce cada 28 días por lo que debemos facilitar esa renovación eliminando células muertas. Si no lo hacemos, la piel cobra un color más cetrino, un aspecto rugoso y poco uniforme.

Hay varios tipos de peeling faciales: mecánico y químico.

Un peeling mecánico se realiza mediante un masaje manual con crema exfoliante para descamar y reducir los corneocitos superficiales. Es un proceso no invasivo que logra resultados similares a los que se obtienen con el peeling químico, pero de manera mucho menos agresiva para la piel.

En un peeling químico se produce mediante la aplicación de ácidos como salicílico y glicólico, entre otros. La profundidad de este peeling dependerá de las capas de producto que se aplique y la sustancia que se utilice. Algunos puntos a tener en cuenta una vez nos hagamos un peeling quimico es: No exponernos al sol a los pocos días de hacernos el tratamiento, utilizar protección solar para evitar hiperpigmentaciones y por último debido a los productos utilizados podemos notar una leve descamación de la piel

Con este tratamiento pasaremos a tener una piel libre de manchas y marcas, con una secreción correcta de grasa, más hidratada y con mayor luminosidad.Sería recomendable hacerse sesiones de recuerdo para mantener una piel bonita.